jueves, 2 de junio de 2016

¿Empleo público o privado, quién sale ganando?

Parece que nunca llueve a gusto de todos, y en cuestiones de empleo no es una excepción. Los trabajadores públicos ven una serie de ventajas a los que se dedican al sector privado y viceversa. Pero, ¿cuánto de cierto hay en ello?

Los horarios del ente público no suelen tener “sobresaltos”, mantienen más una estructura lineal y es difícil saltar ese horario. Suelen comenzar antes a trabajar, y tienen jornada continua, por lo que por lo general a las 15:00 terminan sus quehaceres laborales.
Por otro lado el trabajador privado suele tener una jornada laboral partida, muchas veces debido a su orientación laboral de cara al público. En ocasiones trabajan por turnos, y dependiendo de la carga de trabajo, éste les puede acompañar a sus domicilios.



La estabilidad laboral tiene una doble lectura. En lo relativo a los altos cargos, disponen de mayor estabilidad en el puesto de trabajo los del sector privado, ya que en el sector público al ser de libre designación pueden converger muchos factores que motiven el cambio, como un relevo en el gobierno. Además tiene una mecánica laboral más encorsetada.
Por otro lado si nos centramos en empleo que no afecte a las altas esferas, por regla general la estabilidad laboral se ve favorecida en el sector público , ya que el trabajador de este sector dispone de un puesto de trabajo de manera indefinida. El trabajador necesita reinventarse y reciclarse, nunca existen dos días iguales.

Con respecto al salario, el sector privado tiene mayor flexibilidad y más oportunidades. El público dependerá de los Presupuestos Generales del Estado y es muy difícil obtener un aumento de sueldo. Además los salarios están ya fijados dependiendo del sector y el convenio del mismo.
En cambio en el sector privado existen posibilidades de promoción y aumento de salario. Además las condiciones salariales no son tan estáticas como en el empleo público.



En las vacaciones y días de ausencia casi existe igualdad. En el sector privado suele haber flexibilidad en los tiempos estivales, aunque a veces vienen marcados por la finalización de los proyectos. En el ente público gozan casi de total autoridad a la hora de coger y establecer los períodos vacacionales, además de disponer de más días declarados de “asuntos propios”. 

Poniendo todo esto en una balanza, parece que el claro vencedor es el empleo público, pero nos olvidamos de un factor casi crucial, el humano. La cuestión es, dentro de las condiciones laborales, si el trabajador quiere estar su vida entera en un trabajo mecanizado o por si por el contrario prefiere afrontar cada día con una visión distinta.

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