jueves, 26 de mayo de 2016

La psicología de los precios. Tips más reseñables para mostrar precios atractivos al consumidor.


El precio de un artículo es muchas veces el punto de inflexión, lo que nos hace decantarnos por uno u otro producto. Los precios no están colocados de forma arbitraria, sino que siguen una serie de tácticas y estrategias, para que esa “mera” sucesión de números nos incite, de forma emocional o racional,  a consumir.  

En este post veremos las estrategias más llamativas a la hora de establecer precios a los productos.

1. Reduce el dígito de la izquierda en uno
Un precio atractivo es más efectivo cuando el dígito izquierdo cambia. Un céntimo de diferencia entre 3,80 y 3,79 no tiene importancia. Sin embargo, un céntimo de diferencia entre 3,00 y 2,99 lo cambia todo. ¿Por qué es el dígito de la izquierda tan importante? Tiene que ver con la forma en la que nuestro cerebro codifica los valores numéricos.
Es algo que nuestro cerebro hace tan rápidamente (más allá de la consciencia), que codificamos el tamaño de un número antes de terminar de leerlo.
Es una buena táctica reducir el tamaño de los números posteriores a la coma decimal.

2. Escoge números con pocas sílabas
Nuestro cerebro emplea más recursos para procesar precios fonéticamente más extensos (que también afecta a la fluidez). Dado que usamos más recursos mentales, inferimos falsamente que esos precios también son más caros. La contra es más importante. El público percibe que el precio es más bajo si contiene pocas sílabas.



3. Menciona a cuánto equivale por día
Del mismo modo, se puede conseguir el mismo efecto reformulando un precio en su equivalente diario (“0,87 céntimos al día”, por ejemplo). Es una estrategia que influye en el público a la hora de que percibamos un precio más bajo. 
Aunque el objetivo principal sea el precio final, el pensar que por día sólo nos costaría una cantidad sustancialmente baja, nos motiva y ayuda a decantarnos por la compra.

4. Resta una unidad al número.
La diferencia de ver un producto a 5 euros y uno a 4,99 es más de un céntimo de diferencia. Es la resta de una unidad a esos 5 euros. Cierto, sólo se ha restado un céntimo pero la conversión de un 5 a un 4 (aunque lo acompañen 99 céntimos) hace que nuestro cerebro reaccione de forma positiva, y vea en ese precio una oportunidad.


5. Seguir la “Regla del 100”
Cuando se ofrece un descuento, se pretende maximizar la cantidad percibida del mismo. De ese modo, el público piensa que se está llevando un buen trato. Consideremos un producto de 50 euros. ¿Qué descuento parece mejor: un 20% o 10 euros de rebaja? Si hacemos las cuentas, ambos descuentos tienen el mismo valor monetario. Sin embargo, uno de los dos tiene ventaja sobre el otro. ¿Cuál elegir?
Si el precio está por debajo de 100, es mejor usar un porcentaje(un 20% atrae más que 10 euros. Si el precio es de más de 100, es mejor usar un valor absoluto (20 euros de descuento, por ejemplo)

En ambos casos, estaremos escogiendo el descuento con el número más elevado.

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