viernes, 26 de junio de 2015

El autónomo cobra tarde y mal


Con los tiempos que corren, la vida laboral sigue muy complicada. Mucha gente ante la falta de oportunidades  decide adentrarse en el siempre incierto mundo del autónomo.

Ser autónomo, por lo menos en un primer envite, concede una serie de ventajas, tales como las de ser tu propio jefe, aunque dependiendo de las vicisitudes de la vida o del sector empresarial, uno puede acabar siendo su propio esclavo.

Otra aparente ventaja, frente a la creación de una empresa, es que como autónomo uno no tiene porque comenzar con un capital mínimo. Además de desgravaciones de IVA y por lo tanto tener un ahorro de un 21% en muchos conceptos como la gasolina o la compra de equipamiento informático.



Pero, y no gusta ser el portador de malas noticias, no todo lo relativo de ser autónomo es agradable, y cada cierto tiempo salen noticias que parecen desalentar a este sector del trabajo.

Un ejemplo de ello, es que pese a que cada vez son más numerosos, sus pensiones están 500 euros de media, por debajo de las de asalariados. Es por ello que más de la mitad de los profesionales autónomos, compensen la pensión de jubilación con otros productos de ahorro.

Pero el mundo del autónomo tiene otra serie de inconvenientes.  Cada vez cobran más tarde. Otra vez casi la mitad de gente que copa este sector cobra una factura 90 días después de emitirla al cliente. Son tres meses, que se dice pronto, donde el trabajador no ingresa por un trabajo ya hecho.



Cada vez urge más que las Autoridades competentes se reúnan para que los autónomos se rijan a través de una legislación donde se les garantice una mayor seguridad laboral

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