martes, 18 de marzo de 2014

¿Deben las empresas y pymes externalizar parte de sus competencias?

Últimamente está en boca de todos el término “outsourcing”. Este anglicismo no significa otra cosa que, movilizar recursos hacia una empresa externa a través de un contrato. De esta forma, la compañía subcontratada desarrolla actividades en nombre de la primera.

Hoy día cada vez es más común que empresas, sobre todo pymes con escasos recursos, externalicen parte de sus funciones, sobre todo en campos de comunicación y marketing o de gestión y contabilidad.

Se abrieron multitud de temas de discusión acerca de si una empresa debe o no externalizar y como en todo en esta vida que va desde el blanco al negro, pasando por escala de grises, hay multitud de opiniones.






Pero, ¿de verdad merece la pena realizar el “outsourcing”?

Uno de los problemas que puede crear la externalización es sobre todo, la devaluación de la calidad del producto final. Al depender de agencias o sectores externos, éstos no tienen contacto directo con el producto o empresa a la que le realizan la labor, ya sea contabilidad, marketing, comunicación…

Por otro lado, las diversas metodologías de trabajo pueden repercutir en los resultados, sea que generen retrasos o que impacten directamente en el producto.

La externalización puede provocar una dependencia absoluta sobre el servicio que se subcontrata, así como poder llegar a un aumento excesivo sobre las tarifas. A todo esto hay que sumarle que si decidimos volver a reincorporar la tarea externalizada a nuestra empresa nos encontremos con un alto precio a la hora de reabsorberla.

Si externalizamos podemos llegar a tener la sensación de que perdemos el control sobre ese área.




Además a raíz de esta “impersonalidad” del área que delegamos, puede provocar un desconocimiento total y que eso repercuta en dificultades en el momento que queramos llevar a cabo la situación global de la empresa.

La empresa suele perder el contacto con el área que externaliza en cuanto a la gestión, que puede derivar en una ignorancia sobre el área externalizada.

Si se entregan procesos productivos, la organización tendrá dificultades para poder disponer de una visión global de la empresa en todas sus áreas. Estas dificultades provienen  de la dificultad de analizar y comparar información que provienen del suplidor externo.

En definitiva, no parece que la externalización sea la panacea para las empresas, ni siquiera para pymes o microempresas, pero es verdad que cada uno debe de analizar su caso en profundidad y de manera individualizada.

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